“Bienvenidos a Nanegal, el mágico destino con un pedacito de Bosque Nublado”

A tan solo 20 minutos de dejar la ciudad y despedirnos del centro urbano de Quito, pasando por el monumento de la mitad del mundo, se levanta la cordillera noroccidental que guía nuestro camino hasta Nanegal. La exuberante vegetación que nos acompaña a ambos lados de la carretera es evidencia  de que el clima está cambiando y que la calidez de nuestro destino está cada vez más cerca.

Luego de recorrer la autopista en auto durante una hora y veinte minutos llegamos a una pintoresca placita adornada con coloridas flores y frondosos árboles, es el parque central de Nanegal donde los balcones de las casas aledañas y su gente nos reciben amablemente y nos dan un adelanto de la aventura extrema que estamos a punto de comenzar, tras conocer todos los rincones mágicos que se esconden detrás de la verde vegetación que recubre las montañas. 

 

La parroquia de Nanegal es la orgullosa dueña de la Reserva Maquipucuna, un área natural que se ha delimitado (6000 hectáreas), con el objetivo de proteger y conservar su invaluable biodiversidad de más de 2000 especies de plantas, 340 especies de aves, 50 especies de mamíferos y 250 especies de mariposas exóticas. Además, de contar con 8 senderos para realizar caminatas ecológicas e increíbles sitios para nadar.

Disfrutar de un café lleno de aroma y verde majado con queso, plato típico ecuatoriano, acompañado de una vista privilegiada de la naturaleza del lugar, es la primera actividad de la mañana para recargar energías necesarias para la ambiciosa caminata que estábamos a punto de emprender y en la que buscábamos experimentar la adrenalina y la alegría de descubrir nuevos lugares, nunca antes percibidos por nuestros sentidos.

El recorrido comenzó y tras pasar por el puente que cruza el Río Alambi la aventura había comenzado, fue inevitable parar y bajarnos del auto para apreciar la fuerza y captar el hipnotizante sonido del agua.  Seguimos para llegar al primer punto de nuestro recorrido, que fue el Vivero Marianitas un lugar lleno de color y vida, donde miles de plantas ornamentales con formas y tonalidades vibrantes invadían cada rincón y encantaban a nuestro sentido de la vista. Sus amables propietarios indicaron los peculiares nombres de las flores y nos contaron una pequeña historia, acerca de su origen y las propiedades y cualidades que las hacían únicas y especiales.

Al salir del vivero fue inevitable no enamorarse de una planta y escogerla de entre tantas para decorar ese rincón de nuestras casas que necesita de vida y color. El vivero era un lugar encantado sin embargo, el recorrido debía continuar, aún faltaba mucho por conocer.

Nuestro siguiente destino fue la Piedra de Oronzona una caída de agua natural pero con un misterio por resolver. Una piedra gigante ubicada en medio de la cascada que no ha logrado detener el paso del agua, logrando una formación natural con una peculiar cueva bajo ella. Pero, ¿de dónde vino la piedra?, ¿siempre estuvo ahí?, son algunas de las interrogantes que se producen al ver la majestuosidad de la roca y su extraña textura, algunos lugareños dicen que siempre estuvo ahí, otros dicen que pudo provenir de una erupción volcánica a varios kilómetros de ahí.

Finalmente, nos embarcamos en la última aventura del día y visitamos la cascada La Piragua, dueña de un poderoso caudal y energía, en ese lugar se podía sentir la fuerza de la naturaleza tras ver la incesante caída de agua que nunca termina y el sonido que inunda el lugar. En este destino final nos acompañó la lluvia que refresco el ambiente luego de la caminata y que aumentó la corriente de la cascada y nos hizo ver y entender  el proceso cíclico del agua, principal fuente de vida.

La visita a Nanegal terminó con la degustación de la gastronomía típica del destino, un ceviche de palmitos y un caldo de gallina muy caliente, servidos con la amabilidad y alegría de los habitantes del sector, quienes buscan mostrar con orgullo ante el mundo su increíble patrimonio natural y su gran potencial turístico.

Nanegal es el sitio perfecto para desconectarse de la rutina y renovar energías mientras se respira aire fresco y se visitan lugares naturales únicos, su cercanía al centro urbano convierte a esta parroquia rural en el destino ideal para vivir y disfrutar de nuevas experiencias.

 

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La exuberante naturaleza que invade cada rincón de Nanegal.

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La exquisita gastronomía y el dulce sabor de los frutos que se cosechan en Nanegal.

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El magnético olor que trae la lluvia al mojar la tierra.

Para escuchar
El sonido revitalizante del agua que recorre ríos y cascadas.

 


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