Hilos de oro y plata en San Francisco

Quito es un destino obligado para apasionados del arte, la cultura y arquitectura. Con la llegada de los colonizadores -no en vano y contra todo pronóstico- sobre lomas, colinas y quebradas se construyeron iglesias, conventos y casonas que 400 años después siguen tan altivas y majestuosas al igual que en sus primeros días.
San Francisco es ese lugar imperdible. Es donde inicia la historia de la ciudad; allí donde funcionó un mercado indígena precolombino, luego se erigió uno de los complejos arquitectónicos más grandes de América, un verdadero desafío que inició su construcción en 1537 y terminó 150 años después.


La iglesia y convento de San Francisco fue conocido como el “Escorial del Nuevo Mundo”, motivo de orgullo del Rey Carlos V, quien ordenó su construcción desde España. En total, cuenta con 13 claustros, tres templos y un gran atrio, todo sobre 13 hectáreas y media de superficie.
Entre las 3.500 obras de arte colonial que guarda San Francisco, recientemente UNESCO propuso una nueva exposición temática “Del Bordado al Significado” con 54 vestidos religiosos (casullas) que fueron usados en los siglos XVII y XVIII por los sacerdotes en misas o festividades religiosas. Estos han sido restaurados por los estudiantes de Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE) durante seis meses, en el marco del Plan de Gestión Integral de San Francisco.

Las ‘casullas’ es el nombre como se las conoce a estas obras de arte religioso, fueron traídas de Europa. Seguramente fueron cocidas y bordadas por monjas de conventos de Italia o España como ofrenda para los franciscanos.
El algodón, lino y la seda son parte de la materia prima que se usó para la construcción de las casullas, los ornamentos han sido bordados con tal perfección, que aún se puede admirarlos con sus colores, texturas y formas originales. La mayoría de elementos decorativos son ornamentos florales (hojas, pétalos y coronas), hechos con hilos de crepelina, de plata y de oro. En algunas casullas, también se han usado brocados y terciopelos como base para aplicar los bordados y tejidos.

Katherine Basantes, una de las 12 estudiantes que participó en el Taller de Restauración de estas obras cuenta que: “Ésta ha sido una experiencia espectacular, un trabajo de ardua paciencia para tratar de rescatar esos bordados y ornamentos de otros tiempos. Me encantó trabajar con telas y materiales llenos de historia. Es muy complicado hacerlo porque se debe trabajar con lupas y pinzas para no perder los trazos y las puntadas originales”.

Aquí todo tiene un significado, por eso los colores que destacan en las casullas son el azul, blanco, rojo, verde, morado y el negro, este último era usado por ejemplo el Viernes Santo durante la Semana Santa, mientras que el blanco se vestía para celebrar bodas, bautizos y otros sacramentos.
En San Francisco, habita un tiempo e historia que se expresan en obras de arte como las recién restauradas. Éstas se convierten en imperdibles temporales que, pronto, volverán a guardarse como un tesoro en algún rincón del gran complejo.

INFO ÚTIL

Exposición
“Del Bordado al Significado”
Lugar: Museo Fray Pedro Gocial
Fecha: Hasta el 31 de mayo de 2015
Hora: De 10h00 a 17h00
*Aprovecha para recorrer el museo, la iglesia y la capilla de Cantuña.

Escrito por: Carla Martínez  / Fotos: Carla Martínez - Quito Turismo

Para Mirar
Absorber con la mirada, los colores, formas y brillos de los textiles y sus bordados

Para escuchar
Cantos gregorianos que musicalizan la muestra

Para saborear
Antes de entrar a la muestra puedes beber uno de los jugos naturales de la calle Sucre, si es ahora de almuerzo, en la calle Benalcázar están las Guatitas de la Colmena, una delicia local. Otra opción es el Tianguez, café – galería, debajo del atrio de San Francisco.

Para palpar
Un recorrido imaginario con el tacto por las texturas de los bordados

Para percibir
La brisa fresca de los jardines al interior del convento


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