LA RONDA DE DÍA TRADICIÓN LEGENDARIA

Tan pronto se comienza el recorrido por la calle La Ronda es imposible no sentir que el pasar de los años, ahí,  parece no haber tenido efecto, donde el tiempo parece haberse detenido y los tradicionales balcones quiteños, adornados con flores, siguen tan vivos y coloridos como en el siglo XVIII. Época en el que esta calle nació para ser el espacio donde miles de historias y tradiciones quiteñas se desarrollaron, como en un baúl de recuerdos,  para ser transmitidas de generación en generación.

Esta calle, ubicada dentro del casco colonial de Quito, es una de las más antiguas y durante los años 30 fue la cuna de varios poetas, músicos, artesanos y personajes distinguidos, que le dieron a La Ronda un toque de bohemia y arte. Pero La Ronda sigue conservando su magia, no solo por la increíble restauración de su patrimonio arquitectónico, sino por las personas que actualmente habitan esta calle y le dan vida a sus espacios. Los nuevos pobladores de La Ronda son especiales, ya que reviven las tradiciones quiteñas dedicándose a los oficios que caracterizaron la cotidianidad de la época colonial y haciendo de esto un estilo de vida.

“Manos en la Ronda” es el nombre de la iniciativa impulsada por Quito Turismo que busca rescatar el arte y los oficios tradicionales de Quito, apoyando la apertura de 16 talleres artesanales, cada uno con temáticas diferentes, para el deleite de turistas extranjeros y locales. Los talleres de artes y oficios, ubicados en las casas que se levantan sobre esta calle, son como pequeñas máquinas del tiempo que traen el encanto del pasado al presente, conservando el legado histórico y cultural del Quito colonial e invitando al mundo experimentar a La Ronda desde su esencia.

Uno de los talleres más llamativos es el de madera y juegos Zabala Artes, lugar donde la madera toma formas increíbles, convirtiéndose en juguetes tradicionales como trompos, yo-yos, baleros y muñecos de madera; un mágico espacio para volver a ser niños y observar incrédulos el hipnotizante girar de un trompo. Aquí cada juguete evoca a un juego tradicional y cada pieza ha sido elaborada con ingenio único, transformándose en verdaderas artesanías.

Luego de terminar la visita en el taller de los juegos tradicionales y siguiendo con el recorrido, es imposible no ser seducido por el dulce y exquisito aroma de  la miel de abeja, que es la protagonista de todos los productos que se elaboran en API REAL. Sus propietarios, apicultores experimentados, aprovechan las variedad de flora que existe en el Ecuador, gracias a su gran riqueza natural y biodiversidad, para producir miel proveniente de distintas flores y frutos como el aguacate, la flor de páramo, el eucalipto y flores endémicas como la ñachag, cada una con sabores y texturas únicas.

Para los amantes de lo dulce, la visita a La Ronda apenas acaba de comenzar y es que en pleno corazón de esta calle se levanta una chocolatería artesanal, lugar predilecto para quienes no pueden rechazar un bombón. El intenso sabor y el aroma del cacao 100% ecuatoriano enloquecen a los visitantes del Chezz Tiff, un lugar donde el cacao es una pasión y su procesamiento todo un arte. 

Llegó el momento de asombrarse con los detalles del arte de la talla y el taraceado en madera, la orfebrería y la forja artística, oficios que replican las técnicas utilizadas en la Escuela Quiteña, conservando a través de los siglos intactos y con mucho recelo los estilos y el arte legendario de la época colonial, para elaborar verdaderas piezas de colección entre las que resaltan los bargueños y las esculturas, que siguen preservado la magia del barroco.

El taller de sombreros Humacatama, que en quichua significa cabeza cubierta, expone en sus paredes miles de sombreros de distintas formas, colores y estilos, muchos de ellos restaurados y cuya existencia data de hace 90 años atrás. Un santuario a la moda y la elegancia, donde el sombreo es un detalle que logra marcar la diferencia y hacerse imprescindible en el atuendo de sus visitantes.

Turistas visitando La Ronda

La dulzura que produce el visitar el taller de hojalatería de juguetes en miniatura es inevitable. En la Hojalatería Silva se acoge a los visitantes como en una casa de muñecas, con pequeñas y coloridas cocinitas, ollas y refrigeradoras diseñadas a detalle y guardando la forma tradicional de estos típicos artefactos.  

 

Esta visita a La Ronda, a plena luz del día, puede cerrarse con broche de oro disfrutando de un refrescante y delicioso helado. La heladería Dulce Placer es donde se prepara este postre con una particularidad: sabores únicos pero al mismo muy propios de la capital, ¿qué tal un helado de chocho o de ají con tamarindo, pájaro azul o cualquier licor tradicional? Cual sea la elección de seguro sus balcones abiertos de par en par serán los rincones perfectos para deleitarse de su dulce sabor.

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Apreciar los minuciosos detalles de las artesanías y las obras de arte que se exponen y brillan desde cada rincón de La Ronda.

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Los originales sabores de los productos elaborados a base de alimentos 100% naturales y ecuatorianos, que deleitan el paladar de todos los visitantes.

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El dulce aroma de los variados postres, que seducen y enamoran a quienes recorren el empedrado camino de La Ronda.

 


 


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