La Ronda y otras vueltas… por el cielo de Quito

Con los faros de focos amarillos que alumbran el empedrado, en La Ronda los visitantes pueden experimentar el Quito colonial: sus callecitas, y recodos; sus oficios, golosinas y platos fuertes. Los techos de teja, balcones con hierro forjado, marcos de ventanas...

La capital es una ciudad para pasear. A sus 2 800 metros de altitud tiene atractivos que invitan a recorrerla a pie, en transporte motorizado o en bicicleta. Tiene elevaciones y montañas a su alrededor, arquitectura colonial y moderna. Cuatro climas –y en un solo día- varios y memorables sabores en sus mercados, valles y colinas.

Vamos. Una buena forma de descubrir Quito es a través de sus expresiones gastronómicas. Y, claro, sus huecas: esos rincones o lugares de ‘perfil bajo’ donde se pueden deleitar los gustos y caprichos, con presupuestos accesibles e incluso ‘negociables’.

En la avenida Colón, aledaña a la casona de La Circasiana -entre 10 de Agosto y Versalles-, por ejemplo, está una muestra del Quito de antaño. Los sánduches de la Colón es una tienda que tiene más de 75 años. Su local tiene una austera decoración antigua que rozaría con lo vintage. El pernil, el tomate, la cebolla paiteña y el pan ‘de rosita’ son únicos, como preparados a la vieja usanza. Sin las prisas del mundo moderno, la ansiedad de la comida rápida, los sabores artificiales, estos prodigios de pernil se acompañan con uno de los más bravos y encendidos ajíes de Quito.

Foto: Rodrigo Salas – Quito Turismo

El pasado 10 de octubre, Quito se coronó como el destino líder de Sudamérica por tercer año consecutivo en los World Travel Awards. Además de la gastronomía, la arquitectura de su Centro Histórico debió incidir en ese resultado. Aquí es muy normal ver pasar por las estrechas veredas del Centro a un ‘gringo’ o unos ‘gringos’, con sus cámaras negras y grandes, en sandalias o zapatos para caminatas y pantalones o pantalonetas con bolsillos en los lados; además de shigras y maletones recién comprados en Otavalo.

A estos mismos extranjeros es frecuente verles tomar fotos en las fachadas de iglesias como La Compañía, San Francisco o el Sagrario, o recorriendo calles tradicionales como La Ronda o plazas históricas como la de la Independencia, al frente del histórico Palacio de Carondelet, en cuyo pasillo de ingreso se apostan propios y extraños, a la hora del cambio de guardia, muchas veces presidido por el Presidente de la República.

Uno de los edificios más importantes de esta zona es, ciertamente, el Palacio de Carondelet. Espacio histórico y de memoria ciudadana. Testigo y sede del derrocamiento de los expresidentes Bucaram, Mahuad y Gutiérrez. Sobre estos sucesos un buen lugar para conversar es detrás del edificio, en las guatitas de La Colmena.

Este restaurante tradicional y sencillo, siempre repleto de comensales, es de los primeros lugares en Quito donde se comercializó la guatita y ya desde entonces han pasado más de 50 años. Ciertamente, sus guatitas son ‘presidenciables’ –dicen que Abdalá las encargaba ahí- y sus ceviches de concha le siguen los pasos.

La iglesia de La Compañía es una de las máximas expresiones barrocas del arte quiteño. Fue construida entre 1605 y 1765, y durante 160 años se edificó y se decoró la iglesia con obras de arte religioso, donde se destacan obras de impresionante realismo o inevitable misticismo. Desde su fachada se evidencia su riqueza arquitectónica. Hacia el sur y sobre la misma calle García Moreno donde se asienta La Compañía, hacia abajo se ubica La Ronda. Un espacio cuyas quiteñidad y magia se aprecian más y mejor por la noche.

Foto: Andrea Cristina Morales Velásquez - Quito Turismo
Foto: Andrea Cristina Morales Velásquez - Quito Turismo

Con los faros de focos amarillos que alumbran el empedrado, los visitantes pueden experimentar el Quito colonial: sus callecitas, sus recodos; sus oficios, golosinas y platos fuertes. Los techos de teja, balcones con hierro forjado, marcos de ventanas y macetas cargadas de encendidos geranios rojos recuerdan ese Quito, eterno y memorable.

En La Ronda se pueden disfrutar espectáculos en vivo y deleitarse con gustos quiteños como empanadas de viento, pristiños, canelazos. También con platos típicos como locro de papa, llapingacho, seco de chivo o yahuarlocro. Vale la caminata festiva: se topará con artistas populares, retratistas, pintores, malabaristas, requinteros, guitarristas, entre otros quiteños de tradición.

Quito es una ciudad rica, pintoresca y con cielos únicos. Ver las postales que se extienden en la superficie de la ciudad es muy grato y se puede hacer desde diferentes puntos. El Panecillo, el Itchimbía y el Museo de Agua Yaku son lugares cuya vista deja apreciar la capital; sus edificios, espacios verdes, calles y avenidas.

El Panecillo está al pie del Centro Histórico y le caracteriza una escultura de siete mil piezas de aluminio. La Virgen de Quito o ‘Virgen del Apocalipsis’ es una réplica de la escultura de 30 centímetros del artista Bernardo de Legarda. Se trata de una mujer con alas que tiene una cadena y está por encima de una serpiente, que representa a la bestia. Desde El Panecillo se puede ver el paso del tiempo en la ciudad: el sur y el norte, notar las diferencias; las casas y callecitas frente a los edificios y las avenidas.

Foto: Hernán Alfonso Díaz Andrade - Quito Turismo

En el norte de la ciudad una de las zonas más concurridas es La Carolina. El parque del mismo nombre es la referencia de un sector que evidencia ese Quito moderno, de tarjetas de crédito y planes de datos. En los alrededores de este espacio verde se encuentran cinco centros comerciales, dos cadenas de cines, franquicias de restaurantes y comida rápida, hoteles y oficinas.

En los interiores del parque se puede visitar el Jardín Botánico, un espacio cerrado que presenta la riqueza de fauna y flora de la ciudad, sus alrededores, valles y montañas. A través de distintas especies y ejemplares se puede apreciar la variedad de plantas que registra la geografía quiteña.

Más al norte del parque, a unos 300 metros, se ubica un mercado emblemático, el Iñaquito. Este es un espacio que registra la riqueza de la tierra, que se refleja en las frutas, verduras y productos agrícolas. Las ‘caseras’, con sus figuras curvilíneas, son acompañadas por paletas de colores y texturas naturales dibujadas por manzanas, peras, naranjas, guanábanas, plátanos y granadillas.

Foto: Hilton Colon - Quito Turismo

Quito se puede recorrer a pie, en vehículo motorizado o en bicicleta. Sin embargo, puede que un día no alcance para apreciar todo lo que tiene, los detalles de sus rincones y los testimonios de sus historias. Pero ya está: ha llegado a Quito. Abra sus sentidos, eleve su espíritu y hágase, de frente, por sus calles, plazas y esquinitas. ¡Buen viaje!

Texto: Esteban Michelena / Revista Nuestro Mundo Fotos: Concurso #FotoVerano2015

Para Mirar
Las fachadas de iglesias como La Compañía, San Francisco o el Sagrario.

Para escuchar
Artistas populares, requinteros y guitarristas de La Ronda.

Para saborear
Los gustos quiteños como las empanadas de viento, pristiños y canelazos.


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  • La Ronda y sus encantos deleitan a los turistas con su magia colonial. ¡Una Maravilla!